Todo comienza con las dulces
melodías,
de algún lejano autor.
Todo comienza con un par de
canciones
y unas cuantas risas.-
Todo los enciende,
todo los rodea.
¡Pues ellos son el centro!
Luego inquietas
se asoman,
-cual mariposas-
sus detenidas Miradas.-
Esas que suspendidas en el aire,
los sostienen.
así como las piernas
al cuerpo sostienen.
Resuena la música
en el eco de esas paredes,
testigos de tanta luz
y tan perversa oscuridad.-
(Aun suena la música de fondo, al
fondo
Perdida, allí ya hay silencio)
Caminantes y obstinados
como siempre se acercan
esos, sus silencios,
Los que lo dicen todo
sin decir absolutamente nada.
Se apoderan lentamente
de las manos, sus
sincronizados nervios;
y
La calma escondida, escondida y escondida
en el abrazo eterno.
Ya abrazados los sujetos,
inspirando y exhalando
el suspiro, entorpecidos
por el resonar del
pálpito constate y
Veloz de aquél músculo,
Aparentemente inerte
Se aproximan entonces,
los besos,
los cortos besos,
miedosos,
tremendos.-
Laten
uno a uno
esos
besos,
son el “chick – chack”
de
algún perdido reloj,
son
el “pum- pum”
de
sus excitados
corazones…
-y
todo late-
Y
de la ventana,
sólo se ve
el reflejo de la
incandescente luz,
sólo
el brillo
de los seres
entregados en el beso.
Cuál
menos consciente
del
correr del tiempo,
cuál más perdido
En
el trance,
cuál más contento.
De
las lejanías,
por el filtro de la venta
sopla una voz,
la del viento,
la
voz que grita
fin al nuevo comienzo,
la voz que grita el fin
del incierto comienzo.