Cuando se encuentran
se reconocen y
reconocen en sus miradas
el tiempo dormido.
Y se encuentran,
de atrás hacia delante,
con el camino andado.
Con el camino andado,
pero con los mismos miedos,
aquellos que en algún olvidado
lugar, sintieron.
No chocan como en películas
mientras apresurados
caminan por la calle.
Tampoco se miran
de forma casual,
se sienten,
se recuerdan.
Cuando se encuentra se reconocen.
se reconocen perdidos,
de tanto andar.
No atesoran lo concreto,
la muerte viva,
ahí suele estar;
Y no es tanto por la muerte
si no por lo material.
Atesoran el recuerdo,
aquel que calma la verdad,
el que arde en el camino
de este torpe par.
Ya lo dije, no “chocaron” y
ayudaron con las hojas
que volaron por Wall Street.-
Se encontraron.
Se tenían que encontrar.
Se miraron y palparon,
se lanzaron al pasado,
se miraron y palparon,
se encontraron en verdad.
Pero el camino,
ya está andado
y hoy es parte de un gran mar.
Un mar de ágil corriente,
que se opone al despertar,
de valientes que perdidos

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